Marcos Marrodán: “Los bancos están en el disparadero y con internet podemos calcular el riesgo”

por Lucía Costa

La jornada del viernes en iRedes comenzaba con un esperado debate acerca de rentabilidad y monitorización en redes sociales. En la mesa redonda intervenía Marcos Marrodán, responsable de la marca BBVA en internet. Marrodán quiso compartir con los asistentes los beneficios que la entidad bancaria extrae a través de su presencia en la red, justificando así la necesidad de invertir en este ámbito.

Decía Marrodán que a veces resulta difícil justificar la inversión económica en elementos intangibles. Sin embargo, cuando hablamos de internet, el representante de BBVA lo tiene claro. Invertir en el cuidado de la imagen de marca en el medio universal por excelencia, ofrece garantías a largo plazo. Marrodán confiesa que en el tiempo que nos ocupa “los bancos están en el disparadero y con internet podemos calcular el riesgo”. Considera que internet es, primordialmente, un observatorio, un análisis para medir el riesgo reputacional de la empresa. Respecto a esto, ha querido recalcar la inmortalidad del comentario virtual, atribuyendo un rastro a la opinión que el individuo manifiesta en la red.

Sobre su manera de trabajar, el responsable de la marca BBVA en internet ha coincidido con la filosofía del también ponente Roberto Carreras, explicando que en el banco no hay un responsable específico de redes sociales, sino que los empleados trabajan con ellas desde diversos ámbitos para optimizar los resultados. También se ha pronunciado sobre el reciente auge de la figura del community manager al declarar que “cuando algo tiene tirón, siempre hay alguien que aprovecha para vivir de la ola”.

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María Maícas asegura que “el mayor error es no rectificar”

por Susana Iglesias

María Maícas (@Maikis en Twitter)  es subdirectora de participación de RTVE.es. Para esta periodista el mayor error que se puede cometer en las redes sociales es “no rectificar, no responder a una crítica o una corrección”.

Sobre la gestión de los insultos en las redes sociales, Maícas cree que es necesario “ignorar al troll” y añade que dando voz al insulto “lo empeoras”. Además, sobre el insulto, añade que es “más difícil de gestionar el insulto a nivel institucional”. Sobre la gestión de comentarios, amplía que “en comunidades pequeñas funciona la autogestión”.

Según la subdirectora de participación de RTVE.es, el feedback que se recibe a través de las redes sociales, especialmente Twitter, es “mucho más positivo que negativo”. Sin embargo sobre esta retroalimentación que se genera en las redes sociales, matiza que “Twitter es demasiado grande”.

Esta periodista es consciente de que hay mucha gente que está intentando “sacar mucho dinero enseñando a ser comunity manager”. Y sobre esta profesión cree que la clave está “en buscar a los seguidores, y no sólo esperar a que ellos vengan”.

Sobre esta profesión cree que “hay salida en las empresas” y que el objetivo del comunity manager debe ser “hacer sentir mejor a los clientes”.

María Maícas terminó su exposición hablando de las nuevas aplicaciones para interactuar con los contenidos que se ofrecen en la televisión. Piensa que “poco a poco se van introduciendo estas tecnologías” pero que introducirlas “es mucho más fácil en la radio”.

Cotilleo de pueblo, tweet y televisión. Mi abuela ‘tweetopina’.

por Javier G. Lojo

En los pueblos, como todos saben, el rumor y el cotilleo están a la orden del día. A veces me imagino como disfrutarían las vecinas de oído fino y mente privilegiada al tener una cuenta en Twitter, de entenderlo claro está.

No sé si peco al llamar cotillas a las abuelas de barrio cuando, a estas alturas, los más cotillas somos los jóvenes más cosmopolitas que estamos inmersos en los social media. Si antes se alcahueteaba ―estupenda palabra, por cierto― de boca a oído, ahora se hace de tuit en retuit. La cosa no cambia; tan solo evoluciona en escala. Ya no llegamos al barrio, ahora vamos más allá: a todos esos cotillas que navegan por la red.

Pero ojo, que ser cotilla no es malo. Que se lo digan a todos aquellos famosillos de tres al cuarto que se han subido al carro del espectáculo vía Twitter y la lían con apenas 140 caracteres día sí y día también. ¡Menuda fama y repercusión!

Mi abuela ya estaba en las redes sociales desde hace tiempo ―pero de oídas―  y habla de que fulanito de tal ha dicho por el internés que deja a menganita y que ésta le ha mandado un tuís diciendo que le ha puesto los cuernos… vamos, que me lo expliquen a mi porque no llego.

Lo cierto es que mi abuela, maravillosa a sus noventa y pico años, no tendría por qué haber oído hablar de Twitter o Facebook pero la televisión le ha abierto los ojos; aunque yo creo que más del susto que otra cosa.

Las series, los realitys, los reportajes, las películas… son desgranadas como si estuviésemos en una reunión vecinal “a la fresca”. Los trending topic cambian por momentos y las grandes cadenas de televisión no pueden dar la espalda a las opiniones que circulan por la red. Cambiar secciones, incrustar nuevos contenidos, eliminar programas… la opinión difundida en las redes es valorada, ya casi, como el nivel de audiencia.

Programas como Salvados, El Hormiguero, El Barco (y sus twittersodios), Cheers, OT, Gran Hermano, ¿Quién quiere casarse con mi hijo?… han tenido siempre un seguimiento arrollador en la red de microblogging pero no todos han gozado de buenas opiniones. Mi abuela, se quedó dormida viendo los primeros capítulos de Cheers en español, al igual que los miles de tuiteros que ponían a caer de un burro a Resines y la serie; lo que digo, lo mismo que antes pero enchufados a un teclado.

Mucha culpa de este seguimiento lo tienen sus protagonistas, por ejemplo Jordi Évole “El Follonero” comenta y anima a los seguidores de su programa para que opinen; más de lo mismo para la periodista Ana Pastor o Jordi González. De este último, recordemos alguna que otra salida de tono en forma de tuit que le convirtió en TT.

Es curioso ver que lo que hace mi abuela, el cotillear y opinar alegremente, se haya trasladado a otro foro más cibernético y lleno de hipervínculos. Me produce gran satisfacción palpar ese feedback deseado entre emisor de contenido y receptor de la información. Creo que, por fin, contamos para las grandes cadenas de televisión, y no olvidemos que otras muchas empresas  valoran las redes como un punto fuerte de su marketing.

No sé si debería regalarle a mi abuela un tablet por su próximo cumpleaños, le complicaría la vida enormemente si es que no se le ocurre usarlo como bandeja, pero lo que sí sé es que ella no necesita de internés alguno para opinar y ser escuchada. Por el contrario, nosotros empezamos a estar muy enganchados y nos tomamos un RT con felicidad porque entendemos, así, que hemos sido atendidos.

Cada uno a lo suyo, yo en Twitter y ella con el ganchillo, pero más de lo mismo para los dos.

En las redes sociales: tarde, mal y arrastras.

por Javier G. Lojo

En una sociedad en la que las redes sociales predominan en nuestras vidas, sobre todo en la de los que somos bastante jóvenes (o no tanto, quien sabe), no podemos obviar la relevancia que toman día a día los contenidos digitales en lo que a la obtención y creación de información se refiere.

Muchos ya hemos nacido, o por lo menos hemos desarrollado los primeros años de nuestra vida en el fatigoso ―para nosotros a veces también lo es― mundo de las nuevas tecnologías; y esto no significa que lo tengamos todo hecho. Ni mucho menos. Siempre hay que estar al día, evolucionar y no quedarse atrás en un campo que avanza estrepitosamente. Es por eso que congresos, como el iRedes, se nos plantean como un reto al saber, al evolucionar y al sentir que los años ―mejor dicho, los días― avanzan sin miramientos.

Para los que llevamos años en las redes sociales, muchas veces observamos con gracia como poco a poco los medios de comunicación y las empresas van entrando en el tan maravilloso mundo de lo sociodigital. No puedo pensar en otra cosa, por ser un bebé tecnológico, en que lo hacen tarde, mal y arrastras. El ejemplo está en Twitter. La exitosa red de información como la definió en el primer iRedes la responsable de internacionalización de esta red, Laura I. Gómez (@laura), ha ido entrando poco a poco en televisiones, en las radios, en sus servicios informativos, en periódicos… ya no es raro ver un hastag invitándonos a comentar tal o cual reportaje, este o aquel reality, esa o aquella serie… Pero lo han hecho tarde. ¿Por qué? Sencillo; porque aún hay cierta tendencia a lo rancio.

Existe un vacío generacional. Hasta que nuestras madres no han sabido lo que es Twitter, los medios han estado dando la espalda a este nuevo agente social. Hoy ya somos muchos los conectados, los que opinamos y hacemos de un tema Trending Topic. Si el año pasado #iRedes se convirtió, durante los días del congreso, en el tercer tema más comentado en todo el Planeta, este año no debe ser menos.

Bebés tecnológicos, padres de lo nuevo y abuelos con capricho digital debemos unirnos y trasladar a toda la comunidad Iberoamericana qué pensamos y hacia dónde vamos en el mundo de los social media. Es un auténtico placer asistir al II Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales iRedes.

Será fructífero.